DILAN CRUZ no ha muerto, vive en cada uno de nosotros y encarna nuestras luchas. El gobierno asesino no acallara las voces de todas las juventudes que a lo largo y ancho del país se manifiestan exigiendo ser reconocidas, atendidas, escuchadas por unos gobernantes indolentes, sordos, mentirosos, criminales y corruptos.

 

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