Gran malestar dejó en el magisterio la actitud revanchista del Gobierno en pretender que recuperarán cada día del paro. Fue tal su desespero que el Ministerio ni siquiera aseguró el cubrimiento de alimentación o el transporte para los días de reposición en festivos y sábados.

En Bogotá, los tiempos de resolución fueron asumidos por los rectores tal cual la resolución emitida por el nivel central. El magisterio bogotano recuperó los días de paro incluidos sábados y festivos de manera juiciosa, a pesar del desgaste normal de fin de año. De hecho, esta coyuntura aumentó el desgaste físico, emocional, en detrimento de la salud mental de los docentes e inclusive de los estudiantes.

En contraste, desde la Secretaría de Educación faltó organización para el suministro de los refrigerios para los días festivos y los sábados. Por supuesto, esta situación afecta los derechos de los menores, porque en ocasiones solo tienen una comida al día y esperan con ansías el refrigerio del colegio.

No todos los días llegaron alimentos a las instituciones educativas, lo cual derivó en malestar físico a los estudiantes, que estuvieron hasta 6 horas sin recibir alimento. Mientras que los días de reposición que sí enviaron, fueron menús de contingencia que no suplían las necesidades nutricionales de los niños, niñas y jóvenes.