Peñalosa pretendía inaugurar el Colegio María Cano con bombos y platillos este 5 de marzo, en un intento desesperado por mostrar gestión. La comunidad educativa demostró que la obras estaban a medias y falta mucho para que el colegio funcione como se debe.

El Colegio María Cano, ubicado en la localidad Rafael Uribe Uribe, tiene 18 años de historia. Estaba en reconstrucción; por problemas infraestructura y situaciones climáticas hasta hace poco lo entregaron, situado en el barrio Providencia Alta, para responder a las necesidades de la población del sector y con capacidad de 1.600 estudiantes.

El colegio se suponía que entraba a jornada única, por lo tanto, debía asegurarse todas las condiciones para aplicar esta modalidad. Infraestructura adecuada, alimentación escolar con su restaurante, planta docente y hasta el PEI debía responder a la jornada única.

Adriana Marcela Munevar, docente de bachillerato del Colegio María Cano, aclara, “este año comenzamos en el colegio. Pero se han venido presentando varios problemas, ya hay un deterioro de algunas partes del colegio. Hay un problema serio de humedad; de hecho, en el primer piso hay varias partes que no se han podido empezar a utilizar, por ejemplo, las salas de tecnología. Además, tiene una invasión de palomas”.
El comedor no está funcionando porque no hay contrato de alimentación. En los salones, una vez entregados, no contaban con el mobiliario; poco a poco ha ido llegando, pero solo para primaria, preescolar y algunos de bachillerato, es decir, hay alumnos recibiendo clases de pie.

Al parecer, el colegio se inauguraría con bambalinas y hasta el alcalde Peñalosa asistiría este 5 de marzo, día en que inauguró otros colegios. Desde que se filtró la noticia del evento, la comunidad educativa  evidenció su molestia porque aún las instalaciones no están equipadas.  “Lo que los muchachos esgrimen es que no tienen comedor, que a ellos no les han entregado puestos y el mobiliario no es nuevo ni los tableros tampoco, no hay espacios de recreación adecuados”, dice la docente Munevar.

Como no hay comedor, tienen cooperativa. Pero por el poco tamaño, los estudiantes deben turnarse, primero primaria y preescolar, luego bachillerato.

En la mañana del lunes, cuando se suponía que Peñalosa llegaría, cuenta la profesora Munevar, “los maestros estábamos en clase. Se estaba organizando todo para que fuera la secretaría. Los muchachos (los mayores de bachillerato) tomaron algunas fotografías que están rotando por Facebook. Pasaron por los salones de clase diciéndoles que ellos iban a recibir al alcalde, que le iban a exigir sus derechos, por unos espacios dignos y que les pedían al resto de estudiantes que se comportaran de una manera adecuada, sin groserías ni malos tratos”.

Allí iniciaron una manifestación pacífica y con carteleras. Al final, el alcalde no apareció, solo fueron funcionarios de Secretaría de Educación. Los estudiantes hablaron con ellos y les exigieron soluciones a la problemática de sus espacios. Por lo cual, quedó un compromiso de parte de la SED de arreglar los inconvenientes. Pero Peñalosa sí hizo bulla en redes con un colegio inaugurado con deficiencias.

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