Varias instituciones educativas de la localidad de Usaquén registran inconvenientes, producto de la imposición de la jornada única sin condiciones, por parte de la Secretaría de Educación Distrital.

“Hemos planteado que en estos colegios no se ve la posibilidad de que haya en realidad una jornada única en condiciones dignas para los estudiantes. No hay los restaurantes, no hay los sitios para que los estudiantes se puedan sentar a almorzar tranquilamente”, planteó Jairo Castro Ballesteros, profesor del colegio Nuevo Horizonte, ubicado en esta localidad.

 Algunos docentes están siendo obligados a aceptar la jornada extendida o jornada global, lo cual ha creado irregularidades en su jornada laboral. Tienen que estar más o menos 10 horas en una institución, pues además de las 6 horas presenciales estipuladas por la ley, deben laborar en la hora de almuerzo o hacer acompañamientos fuera de la clase.

El profesor, también integrante de la Asamblea de Delegados de la ADE, advierte que es una situación delicada. “Es de tener en cuenta para las demás instituciones que están metiéndose en este proyecto. Por eso, llamamos la atención a las demás instituciones que están planteando la jornada única a que miren con detenimiento la problemática en que nos están metiendo a los docentes. La jornada laboral nos la están agrandando y no nos están dando el reconocimiento”.

En Usaquén, la Secretaría de Educación Distrital no está ofreciendo seguridad en los refrigerios ni almuerzos; tampoco la dotación, infraestructura, materiales didácticos, docentes y tecnologías para asumir esta jornada única. Una situación que se vive en otras localidades de Bogotá.

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