“Peñalosa, deje la obsesión por vender la ETB y adminístrela”: Sintratelefonos

“El señor alcalde Enrique Peñalosa está obsesionado con la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá. Su obsesión es venderla, no le encuentra otra alternativa”.

Así concreta Luis Hernando Casallas Pulido, secretario general de Sintratelefonos, el comportamiento del Alcalde Peñalosa, quien desde su primer gobierno en los 90 viene con la misma idea de enajenar la ETB; aunque hoy ha encontrado múltiples obstáculos y se le ha demostrado la inconveniencia financiera de este movimiento política y financieramente, continúa empecinado en este fin.

El impulsor de esa estrategia es el presidente de la ETB, Jorge Castellanos. “El marchitamiento de la empresa sigue; así el señor presidente Castellanos quiera tomar otra posición al respecto. Pero el marchitamiento al interior de la empresa continúa porque no se dan los recursos necesarios para que los trabajadores directos de la ETB, que son los que tienen la mano de obra calificada, que son los técnicos, que son los que instalan, reparan, mantienen, no se les dan los elementos ni implementos para desempeñar su labor”, indicó Casallas.

En la atención en público, cambiaron al operador. Llegaron personas jóvenes, sin experiencia, sin sentido de pertenencia por la empresa y sin instrucciones. Entonces, atienden al público pero no resuelven ni una queja a los usuarios.

Casallas, desde Sintratelefonos, invita a Peñalosa a tomar otra dirección. “Póngale un gerente, un presidente que de verdad saque esa empresa a flote, que la ponga a funcionar con los estándares en telecomunicaciones para que la empresa sea competitiva”.

Jorge Castellanos tiene un salario de casi 30 millones de pesos, que está ganando por ejecutar estrategias para privatizar la empresa. Es un “devorador de empresas”, lo califica el directivo sindical. Prueba de ello es que en su periodo al frente no ha generado una campaña agresiva comercial para ofrecer los servicios. Un bus de dos pisos que estaba destinado a publicidad se encuentra condenado al óxido arrumado en un parqueadero.

Sin necesidad de vender la empresa, como tanto lo promulgaba, Peñalosa ya consiguió los recursos de la nación para construir 11 colegios distritales. Solo con el cambio de dirección, habría mejoras significativas.

“Es una empresa de 132 años, que día a día se ha hecho fuerte, no por lo que invierte el Distrito, sino al contrario, por lo que pagan los bogotanos, por lo que pagan los usuarios por todos los servicios que adquieren. Si la empresa tuviera una persona que de verdad la administrara y dejarán este tema de la intermediación laboral y pusieran a los trabajadores con su mano calificada a atender a los usuarios y a arreglar las redes, téngalo seguro que en cuatro años está dando el producido que requiere Peñalosa”, apunta Casallas.

A la actual administración de Bogotá le ha hecho falta precisamente eso: administración. “A los únicos que no les sirve la empresa es a Jorge Castellanos y a Enrique Peñalosa por su obsesión de acabar con este patrimonio que es de los colombianos”. Casallas resume en un consejo: “Señor alcalde, deje esa obsesión”.

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